Bóveda del Fin del Mundo se usará en caso de catástrofe mundial

Para enfrentar una posible catástrofe mundial se creó una Bóveda del Fin del Mundo que ayudará a preservar y almacenar cultivos que servirán de alimento a la humanidad. Desde hace varios años cerca de Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard, en Noruega, se encuentra esta construcción donde se guardan más de medio millón de muestras de semillas. El objetivo, según la directora del búnker, Marie Haga, es “salvaguardar una amplia gama de semillas, lo que provocaría que los científicos tengan una mejor oportunidad de desarrollar cultivos nutritivos y resistentes al clima, que puedan asegurar que las generaciones futuras no sólo sobrevivan, sino que prosperen”.  

Está Bóveda del Fin del Mundo tiene la capacidad de resistir impactos de bombas nucleares, terremotos y otros desastres naturales. Además, tiene puertas de acero a prueba de explosiones y fue construida a 393 pies de profundidad en una montaña. Mantiene refrigeración natural y garantiza que la temperatura no suba de -4 grados centígrados y -6 si falla el sistema eléctrico. Países como Australia, Colombia, India, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos, entre muchos otros, envían cajas con las semillas que se conservarán durante siglos. 

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