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Donald Trump y Joe Biden escalan su pelea y se convierten en los mejores enemigos para la campaña presidencial

Por Melissa Velásquez Loaiza

(CNN) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden, se están convirtiendo en los perfectos enemigos, mientras suben de todo sus enfrentamientos y de paso les ayudan a ambos a lograr objetivos políticos en una etapa temprana en el camino hacia la elección de 2020.

El presidente y el exvicepresidente están peleando por la política exterior, asuntos de ética y guerras políticas de hace mucho tiempo, un año antes de que la carrera demócrata produzca un candidato.

La confrontación —que se extendió durante el fin de semana del Día de los Caídos— tiene a los observadores de campaña debatiendo si Biden está asustando a Trump. Algunos creen que el veterano demócrata podría ser una amenaza para la conexión que tiene el presidente con la clase obrera en los estados indecisos, como Pensilvania y Michigan.

Dichas preguntas podrían terminar decidiendo el destino de la Presidencia. Pero solo se pueden responder de manera definitiva si Biden emerge sobre la multitud de precandidatos del Partido Demócrata en los próximos meses.

Pero los dos candidatos que tienen más de 70 años están haciendo más que simplemente ofrecer una vista previa de cómo podrían transcurrir los últimos meses de la campaña 2020. En este momento, y a pesar de algunos riesgos, ambos hombres se benefician de las reacciones cada vez más intensas que producen — ya que esto ayuda a cada uno de ellos a posicionarse para una posible carrera presidencial— que ofrecen una oportunidad para herir a un posible rival y los fortalece con sus respectivas bases.

Biden aprovecha el amor de Trump por los hombres fuertes extranjeros y el desdén por los valores tradicionales de Estados Unidos para pintarlo como peligrosamente inadecuado para la Presidencia y una afrenta a la idea misma de Estados Unidos.

Trump está usando a Biden, que ha sido durante décadas un ciudadano del establecimiento de Washington que está ofreciendo un retorno a la normalidad política, para revitalizar sus credenciales de outsider político que son difíciles de preservar.

Para el exvicepresidente, cada ataque de Trump juega con su lógica implícita de campaña de que él es el demócrata mejor posicionado para vencer al presidente. La preocupación de Trump por Biden, incluso durante un viaje saturado de pompa a Japón, puede usarse para reforzar la narrativa de que el senador de larga data de Delaware es un peligro mortal para el presidente.

CNN ha informado que sus consejeros le han dicho a Trump que no eleve a Biden como un oponente potencialmente fuerte. Puede parecer contrario a la intuición que Trump ponga al candidato que más teme en un pedestal. Pero el presidente nunca toma la ruta ortodoxa.

La campaña de Biden convirtió rápidamente el apoyo que dio Trump a los ataques de Corea del Norte al exvicepresidente en una campaña de recaudación de fondos que lo posiciona como el enemigo más peligroso de Trump, una corriente clave de toda la campaña de Biden.

“Amigos: ustedes agitado a Donald Trump”, dijo la campaña en un correo electrónico enviado a los partidarios de Biden en el que se destacaban los repetidos insultos lanzados por el presidente hacia el hijo favorito de Delaware.

“¿Por qué? Es simple: Trump teme que va a perder”, decía el correo electrónico, solicitando donaciones de entre 5 y 250 dólares.

Una serie de intercambios de respuestas rápidas entre los dos campos en los últimos días ha parecido una pelea de elecciones generales, y ayuda a Biden a mantenerse por encima de la lucha demócrata.

Trump podría estar cayendo en el juego de Biden

La lucha retórica con Trump mantiene a Biden en la mira del público, incluso mientras persigue un itinerario de campaña contrario al riesgo y majestuoso, que es el privilegio del favorito e implica una gran recaudación de fondos.

Cuando los candidatos demócratas suban al escenario juntos en los primeros debates del verano boreal, será más difícil para Biden evitar el escrutinio sobre la pureza de su llamado progresivo.

Pero por el momento, le conviene percibir que se enfrenta al presidente en lugar de a sus compañeros demócratas, ya que cualquiera de estos combates simplemente elevaría a los aspirantes que lo persiguen.

Una confrontación continua con un presidente enojado y errático —y la extraña amistad de Trump con dictadores extranjeros— ayuda a desarrollar uno de los pilares de la campaña fundacional de Biden de que el comandante en jefe no es apto para servir un segundo mandato.

Hay riesgos para Biden en atacar a Trump. Cualquier señal de que se está comportando como un candidato ocho meses antes de de las primarias, puede ser aprovechado por sus rivales demócratas.

  • Mira: Por tercera vez, Joe Biden busca la nominación presidencial

En un partido animado por el debate sobre la política económica, social y de atención médica, también sería prudente dedicar tiempo a los temas que más preocupan a la mayoría de los votantes liberales.

Biden hizo algo para mitigar esas preocupaciones el martes con el despliegue de propuestas educativas que aumentarían los fondos para escuelas en áreas de bajos ingresos y ayudarían a los maestros a cancelar la deuda estudiantil. También está prometiendo un gran discurso sobre el cambio climático pronto.

Pocos de los oponentes de Trump han salido mejor en una pelea política con un presidente que eliminó una gran cantidad de precandidatos del Partido Republicano en 2016 y luego atacó a la demócrata Hillary Clinton.

Una lección de la carrera política de Trump es que el presidente está simplemente preparado para ir más allá que cualquiera de sus competidores, y que las personas que se unen a él quedan mancilladas.

Eso puede explicar por qué Biden usó una respuesta escrita del subdirector de campaña de su campaña para reprender al comportamiento de Trump en Japón. El exvicepresidente también se aseguró de que su respuesta se diera cuando el presidente estuviera de regreso en territorio estadounidense, preservando la vieja costumbre de que la política debería detenerse en la orilla del agua.

“Los comentarios del presidente están por debajo de la dignidad de la oficina. Estar en territorio extranjero, en el Día de los Caídos, y del lado de un dictador asesino contra un compañero estadounidense y exvicepresidente habla por sí solo”, dijo la asistente de Biden, Kate Bedingfield.

En un evento de recaudación de fondos en Houston el martes por la noche, Biden explicó que se resistiría a convertir la campaña en un intercambio constante de abusos con Trump.

“No voy a meterme en el barro luchando con este compañero. No lo voy a hacer. No quiero meterme en eso. Todos ya saben quién es”, dijo Biden.

¿Por qué a Trump le gusta el choque de Biden?

Trump ha pasado los últimos dos años buscando un objetivo, y es más efectivo políticamente cuando hay un blanco para su torrente de ataques a políticas y personajes.

Como está obteniendo el segundo puesto en su pelea con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, Biden es un buen objetivo para ataque cambiante. Cuando lanzó un elogio para Kim, Trump logró una tormenta de fuego recién encendida que podría arder durante días.

Cuando regresó a casa de su viaje a Japón, el presidente mandó un tuit altamente engañoso aparentemente diseñado para atraer a su oponente hacia una trampa.

“En realidad estaba defendiendo a ‘Sleepy’ Joe Biden mientras estaba en territorio extranjero. Kim Jong Un lo llamó ‘idiota con bajo coeficiente intelectual’ y muchas otras cosas, mientras que yo bajé el tono de la cita del presidente Kim y dije que era un “individuo con bajo coeficiente intelectual’. ¿Quién podría estar molesto con eso?”, escribió Trump en Twitter.

Si Trump realmente teme a Biden, sus primeros intercambios podrían ser una forma de desbaratar a un posible oponente y establecer incendios políticos que podrían convertirse en infiernos más adelante.

Su burla de “Sleepy Joe Biden” (adormilado Joe Biden) es una táctica familiar, una que usó contra Clinton y Pelosi, que sugiere que un enemigo está disminuido intelectualmente o se encuentra al borde de la senilidad.

Aunque el golpe parece estar desmentido por el vigor del septuagenario demócrata, otros apodos burlones como “Low Energy” Jeb Bush y “Little” Marco Rubio pueden dar fe del impacto corrosivo de las burlas de Trump.

El presidente también está tratando de hacer el trabajo de los oponentes demócratas de Biden por ellos, en una intervención personal altamente inusual en el derbi de nominación del partido opuesto.

En su camino desde Japón, tuiteó sobre el proyecto de ley contra el crimen que Biden promovió como senador en 1994 y que muchos liberales consideran un desastre, especialmente entre el crucial bloque de votantes negros.

A Trump le interesa asegurar que la gran cantidad de votantes negros que Barack Obama tuvo en 2008 y 2012, pero que no se materializaron para Clinton, no regresen a Biden.

La respuesta de la campaña de Trump a la crítica del equipo de Biden sobre el desempeño del presidente en Japón reveló un desarrollo potencialmente más significativo en la confrontación en evolución.

Aparentemente, su equipo ve la oportunidad de calificar a Biden como el producto de la misma cultura política corrupta de Clinton, y resaltar las credenciales como outsider del propio presidente.

El martes, el director de comunicaciones de su campaña, Tim Murtaugh, describió al exvicepresidente como el epítome de una generación de apuestas perdidas en la política exterior que Trump adora salvajemente.

“Desde el reinicio de la guerra de Iraq hasta el reinicio de Rusia, Joe Biden se ha equivocado en prácticamente todas las llamadas de política exterior en las últimas cuatro décadas”, dijo Murtaugh en un comunicado.

Trump ha criticado repetidamente a la última generación de políticos de Washington por la Guerra de Iraq, que considera un desastre costoso. El ataque del martes fue una clara señal de que Trump está listo para asegurar que esa guerra, que Biden votó para autorizar en 2002, esté en el centro de otra elección presidencial.

El gran riesgo para el presidente de lanzar efectivamente una campaña de elecciones generales anticipadas contra Biden es que él se encuentra en una trampa hecha por un posible rival que convirtió al presidente en la razón fundamental de su propio argumento ante los votantes.

Trump podría reforzar a Biden y reducir correctamente la efectividad de los esfuerzos de los candidatos demócratas para derrocar al favorito. Pero el presidente nunca ha dejado que otros hagan su trabajo sucio. Si se necesita una derrota política, él mismo lo hará.

— Arlette Saenz de CNN contribuyó a este informe.

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