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Refugiados venezolanos regresan a casa en medio de la pandemia de coronavirus

Por Mariana Toro

(CNN) — Los venezolanos que una vez huyeron de sus hogares hacia la vecina Colombia ahora están regresando a su país.

A medida que la pandemia de coronavirus bloquea los vuelos, las fronteras y la economía de Colombia, algunos migrantes venezolanos dicen que no tienen más remedio que regresar a casa, donde pueden enfrentar una peor devastación económica y una infraestructura de salud en ruinas.

Hasta el lunes, el virus mortal ha matado a 46 e infectado a 1.579 personas en Colombia, que se encuentra bajo una cuarentena a nivel nacional la cual se espera que termine el 26 de abril.

“Queremos que estos días, que van a cambiar la cotidianidad, que van a alterar nuestra vida común y corriente, sirvan para proteger a quienes más lo necesitan”, dijo el presidente de Colombia, Iván Duque, cuando anunció la cuarentena. Los residentes más vulnerables del país, dijo, recibirían el apoyo del Estado.

Pero muchos de los 1,6 millones de venezolanos en el país no pueden acceder a la ayuda. Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, casi el 60% de los venezolanos en Colombia no se han registrado con el gobierno y, por lo tanto, no pueden acceder a servicios vitales. Aquellos que trabajan en trabajos irregulares encuentran que sus únicos ingresos se agotaron, y algunos están tan desesperados que recogen sus pocas pertenencias y comienzan el largo y arduo viaje a casa a pie.

Yormedis Quevedo, de 21 años, estuvo trabajando en un café en la capital de Colombia, Bogotá, durante unos tres meses antes de que el virus llegara al país. Después de que el negocio se ralentizó, la despidieron.

Hace una semana, ella y su hijo de 2 años vivían en una habitación de hotel. Ahora viven en las calles. En declaraciones a CNN por teléfono, Quevedo dijo que debatía volver a Caracas, la casa que dejó hace más de un año. “Estoy pensando en regresar a Venezuela, pero no tengo el dinero para irme”, dijo. “No puedo caminar por mi hijo, pero las calles de Bogotá son duras y no tengo a dónde ir”.

“Vendí bolsas. También hice domicilios de restaurantes porque varias personas me dieron esa oportunidad, pero con la situación que está sucediendo con el coronavirus, ya no es lo mismo”, dijo Paul Regales a Reuters mientras caminaba al lado de una carretera detrás de una mascarilla azul claro.

“Si no hay gente en la calle, ¿cómo trabajaremos?”, dijo.

Según un comunicado de Migración Colombia el domingo, casi 600 venezolanos han regresado a su país a través del Puente Internacional Simón Bolívar en la ciudad fronteriza de Cúcuta. Más de 20 autobuses con niños, mujeres y hombres llegaron a la frontera con “extranjeros” que voluntariamente decidieron partir hacia Venezuela, según el comunicado. Según la agencia, su salud fue verificada antes de cruzar la frontera.

Venezuelan migrants wear protective masks while sitting on a bus that will return them back to Venezuela, in Bogota, Colombia, on Sunday, April 5, 2020. Venezuelan families made destitute by Colombia’s coronavirus lockdown are traveling a thousand miles or more across the Andes to get back home. Photographer: Ivan Valencia/Bloomberg

Pero Venezuela puede ser un destino aún más peligroso. Con el sistema de atención médica del país en un estado de colapso y una economía en constante espiral descendente, los médicos locales temen que el virus afecte a Venezuela. La falta de agua, alimentos, electricidad y suministros médicos, combinada con una inflación vertiginosa y las aplastantes sanciones de Estados Unidos, han dejado al país en gran medida sin preparación para un contagio. El lunes, el ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, anunció 165 casos de coronavirus y 7 muertes hasta ahora en VTV estatal.

El sábado, el presidente Duque pidió solidaridad entre las naciones vecinas. “Colombia no puede caer en la xenofobia o la estigmatización de los migrantes venezolanos”, dijo en Facebook, instando al país a no darle la espalda a los que son víctimas de una crisis política, y ahora víctimas de la pandemia.

A pesar de los desafíos causados por la propagación del virus, Duque prometió continuar con los programas de asistencia ya existentes para ayudar a los migrantes. Pero la pandemia ha causado estragos económicos locales y nacionales en el país, y los ciudadanos colombianos también necesitan asistencia.

“No podemos pagar el arriendo; no se lo estamos pagando a los colombianos, menos a los venezolanos. Ya pagamos la comida, ya pagamos el nacimiento, ya pagamos el jardín, ya pagamos la escuela, ya damos empleo”, dijo el martes la alcaldesa de Bogotá, Claudia López.

“Qué pena que lo único que no podemos cubrir es el arriendo”, dijo, y le pidió al Gobierno nacional que proporcione más fondos.

Edyd Briceño, de 29 años, de Maracay, Venezuela, le dijo a CNN por teléfono que desde que el virus llegó, no ha habido trabajo, lo que hace que su vida ya difícil sea aún más desafiante.

Durante meses, ha sobrevivido reciclando artículos y vendiendo “tinto”, café negro, en las calles de Bogotá. Hoy, se encuentra junto a Queveda y otros, durmiendo en las calles, debatiendo cuándo debería regresar al lugar que una vez llamó hogar.

No ha podido comunicarse con su familia dentro de Venezuela, pero espera descubrir cómo hacer el viaje en autobús y evitar el viaje a pie. “Desearía que las cosas fueran diferentes, de verdad”, dijo con un toque de desesperación en su voz. “Pero con este virus no queda nada para uno”.

Daniel Silva Fernández de CNNE en Miami contribuyó a este informe.

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